Rompiendo las reglas del vino tradicional
Otro punto clave que Maite Ruiz menciona en su blog es el desafío que supuso para Andrea la creación de un vino con solo 9 grados de alcohol.
La normativa de la D.O. Terra Alta establecía un mínimo de 11 grados para la Parellada, por lo que Andrea y su equipo tuvieron que trabajar junto a las autoridades para modificar estas condiciones.
Finalmente, tras un proceso largo, lograron la autorización para producir Nakens con la graduación deseada, abriendo la puerta a futuras innovaciones en el sector.
Para Andrea, como bien señala Maite, la innovación no es solo cuestión de tecnología, sino de cambiar la perspectiva sobre lo que ya existe.
En un mundo donde se buscan vinos más ligeros, sostenibles y auténticos, Nakens representa una apuesta clara por el futuro del vino.
Un enfoque personal y libre desde los 16 años
Desde temprana edad, Andrea tuvo libertad para experimentar en la bodega familiar, Celler Jordi Miró, en Corbera d’Ebre.
Según Maite Ruiz, fue allí donde desarrolló su propio enfoque de vinificación, trabajando especialmente con la Garnacha Blanca a través de su proyecto Texturas, en el que ha explorado diversas técnicas como crianzas en ánfora, fermentaciones con pieles y vendimias en distintos momentos.
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